REFLEXIÓN PASTORAL DE ESTA SEMANA

EL DISEÑO DE DIOS PARA LA VIDA CRISTIANA

 

 

¿ESTAS PRODUCIENDO FRUTO O RELIGIÓN? Mateo 21: 18-19. Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. Viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.  Una higuera con muchas hojas sin higos representa el espíritu religioso o la actividad religiosa (tiene una apariencia externa de santidad, pero no tiene poder para dar vida) por eso no producen fruto para el reino. Aquí acurre algo muy significativo, y para entenderlo por completo lo que representa, debemos volver al tiempo de Adán y Eva, en Genesis. Cuando los primeros seres humanos pecaron, se dieron cuenta de su desnudez, y corrieron a cubrirse con hojas de higuera pensando que eso los haría aceptable ante los ojos de Dios. Fueron ante el Señor con almas contaminadas, creyendo que las hojas taparían su error. Cuando la gente se siente culpable delante de Dios, trata de cubrirse con actividades religiosas. Pero la Escritura es clara; sólo la sangre de Jesús nos hace aceptables ante el Padre. Mateo 26:28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. En Génesis, Dios fabricó túnicas de piel de animales para reemplazar las hojas de higuera y cubrir a Adán y Eva. Los animales sacrificados, son el primer símbolo del sacrificio de Cristo y su sangre derramada en la cruz para redimirnos del pecado. En la iglesia de hoy existe gran variedad de “hojas de higuera” se pueden ver en muchas denominaciones y organizaciones. Sin embargo, vale la pena hacer notar que hay muchas iglesias donde hay creyentes genuinos que producen fruto, y no son religiosos. Si no producimos fruto para Dios, todo lo que hagamos es religión. EL FRUTO REPRESENTA UNA VIDA INTERIOR QUE LE AGRADA A DIOS. LAS HOJAS UNA APARIENCIA EXTERNA QUE DESGRADA A DIOS. Jesús fue a la higuera porque deseaba comer higos. Quería probar su fruto. Si Jesús viniera a comer de tu fruto ¿qué le ofrecerías de comer al Señor? ¿tienes fruto de amor, paz y paciencia en tu vida? ¿puedes probarle el fruto de almas ganadas para su reino, matrimonios restaurados y enfermos sanados? ¿O acaso tu vida y tu ministerio son una higuera con muchas hojas de apariencia religiosa? Si no tienes fruto que ofrecer a Jesús, entonces lo único que tienes es una religión. No hagamos que Dios nos maldiga. Como Jesús maldijo la higuera. Antes bien, dispongámonos a ser transformados por su gloria, para que llevemos mucho fruto. Juan 15: 5-8. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.  Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. La palabra de Dios claramente nos enseña que somos salvos por gracia, no por obras, ni leyes, ni prácticas. Efesios 2: 8. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; El Espíritu Santo no impone a la gente una religión; nuestra obediencia y amor a Dios se expresa voluntariamente, de adentro hacia afuera. Continuará la próxima semana

 

Pastora Maria de Machuca