REFLEXIÓN PASTORAL DE ESTA SEMANA

LA GLORIA DE DIOS

 

PASIÓN Y SED POR BUSCAR LA PRESENCIA DE DIOS. LA GRAN PASIÓN DE MOISÉS: Era común que Moisés hablara cara a cara con el Señor, pero no sucedía lo mismo con el resto de israelitas. Creo que Dios sabía que, si se les revelaba a los demás, pronto edificarían una escultura o estatua de su imagen para adorarla, en lugar de adorar al Dios verdadero. Hoy en día la idolatría ocurre cuando anteponemos cualquier otra cosa a Dios. Sin embargo, a medida que le permitimos a Dios que arranque de raíz la idolatría de nuestros corazones, Él comenzará a revelarse en nuestras vidas a un nivel personal e íntimo. Todos los que vieron a Dios “cara a cara” -de acuerdo con la Escritura-, tuvieron que pagar un precio y someterse a cambios drásticos en sus vidas. Puedo concluir entonces que, en el presente, muchos rechazan el “fuego” de la gloria de Dios, porque experimentarlo expondría su verdadera condición espiritual. Deuteronomio 5: 4-6. Cara a cara habló Jehová con vosotros en el monte de en medio del fuego. Yo estaba entonces entre Jehová y vosotros, para declararos la palabra de Jehová.  Además, este nos conduce a la santidad y la pureza. Dos cualidades que una gran cantidad de gente rechaza, porque no quiere cambiar. Someterse a grandes cambios en nuestras vidas no es fácil; cuesta mucho. Ese es el motivo por el cual a muy pocos la Biblia llama, “amigos de Dios”. CELO DE DAVID POR DIOS. Otro hombre que tenía pasión y sed por el Señor era David, el segundo rey de Israel, a quien la Palabra llama, “un varón conforme a su corazón”. 1º Samuel 13:14. Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó. Él tenía gran celo o afán por buscar constantemente a Dios y estar en su presencia. Aparentemente Saul, el primer rey, nunca pensó traer el arca del pacto a Gabaa, donde él reinaba. Por veinte años, el arca estuvo en Quiriat-jearim, el pueblo donde fue llevada después de ser capturada y devuelta siete meses más tarde por los filisteos, quienes eran enemigos de Israel, sin embargo, cuando David asumió como rey de Israel, una de sus primeras decisiones reales fue regresar el arca – y con ella la presencia de Dios manifestada-, a Jerusalén, donde David había establecido su residencia y sede de gobierno. (2º Samuel 6) DAVID FUE UN HOMBRE CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS, DEBIDO A SU SED Y PASIÓN POR BUSCAR SU PRESENCIA. Fácilmente podemos identificar un patrón en la vida de David: cada vez que enfrento una situación difícil, cuando tuvo que tomar una decisión importante o cuando iba a enfrentar a un enemigo en batalla, lo primero que hacía era consultar a Dios y buscar su rostro, 1º Samuel 30: 6-8. Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; más David se fortaleció en Jehová su Dios. Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David. Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos. Tenía gran pasión por adorar al Señor. En los Salmos leemos acerca de su gran sed por la presencia de Dios, la cual lo llevó a buscar a Dios sin cesar.   Continuará próxima semana  

 

Pastora Maria de Machuca